Embarazos Múltiples

La noticia de que se esperan mellizos o gemelos produce un shock inicial en la futura mamá. ¿Cómo me crecerá la panza?, ¿Tendré que guardar reposo? ¿Cómo será el parto?. Por no hablar de lo que se avecina: dos bocas que alimentar, dos bebés que lloran, dos pañales que cambiar. Una vez pasado el trauma la idea de un doble embarazo puede resultar encantadora…

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Según avanza el embarazo la sorpresa de tener dos bebés suele dar paso a una gran ilusión y las molestias resultan mucho más llevaderas al pensar en los pequeños que vienen en camino.

Aunque es frecuente que se agudicen las molestias típicas del embarazo, la gestación múltiple no tiene síntomas específicos. La presencia de mellizos se puede detectar ya en la primera ecografía, alrededor de las 6 semanas de embarazo. Sin embargo, éste no se considera viable hasta las 14 semanas de gestación porque el riesgo de aborto es mayor que cuando sólo hay un bebé.

CÓMO SE FORMAN:

•Las gestaciones gemelares pueden tener dos orígenes distintos. El más habitual (70 % de los casos) es producto de la fecundación de dos óvulos diferentes. Estos dan lugar a gemelos bivitelinos o dicigóticos, conocidos popularmente como mellizos, que pueden ser de diferente sexo y no parecerse físicamente.
•El resto de las gestaciones gemelares (30%) se origina cuando el óvulo se divide en dos partes idénticas después de ser fecundado. El resultado son dos gemelos univitelinos o monocigóticos, que tienen el mismo material genético y resultan tan parecidos que cuesta diferenciarlos.
•Compartan o no la placenta, cada bebé dispone de su propio cordón umbilical.
•Gemelos. los gemelos univitelinos se originan cuando un óvulo fecundado se divide en dos. Según el momento en que se produzca la división, los fetos pueden compartir o no la placenta (en la mayoría de los casos lo hacen). Casi siempre (99% de las veces) se encuentran en sacos amnióticos separados. Cuando no es así, hay más riesgos y se requiere un control más exhaustivo.
•Mellizos: Los gemelos bivitelinos son producto de dos óvulos fecundados por dos espermatozoides. Cada feto se desarrolla en una bolsa amniótica y se alimenta de su propia placenta (aunque a veces éstas están tan próximas que parecen una sola). El 50% de los gemelos son parejas de diferentes sexo; el otro 50% son dos varones y la otra mitad, dos nenas.

El desarrollo de los gemelos es casi idéntico al de un solo bebé. La única diferencia está en que crecen menos (raramente sobrepasan los dos kilos y medio) y tienen un período de gestación más corto. Generalmente, el parto se produce antes de la semana 37 y cuando no ocurre así, el médico suele provocarlo para prevenir problemas en la placenta. Hasta la segunda mitad del embarazo, los bebés pesan lo mismo que si fueran bebés únicos. Pero a partir del segundo semestre empiezan a notarse diferencias en el crecimiento.

Además, si los pequeños comparten la placenta, puede ocurrir que la sangre no se reparta igual entre los dos bebés y uno crezca más que otro. Esta complicación se conoce como síndrome de transfusión fetofetal, y es especialmente peligrosa para el bebé que crece más porque la llegada de sangre en exceso puede sobrecargar su corazón.

Los cuales necesitan una vigilancia más estricta porque tanto la mamá como la placenta que alimenta a los dos bebés están sujetas a mayores exigencias. La gestante tiene más riesgo de sufrir diabetes, anemia e hipertensión, que a su vez pueden derivar en edema (retención de líquidos) y preclampsia (un trastorno que produce retraso en el crecimiento del bebé). Por su parte, los chiquitos tienen más probabilidades de sufrir alteraciones en el funcionamiento de la placenta, crecimiento intrauterino retardado, malformaciones y parto prematuro.

Los peligros existen y no hay que pasarlos por alto, pero afortunadamente, hoy en día los médicos disponen de diversidad de métodos y moderna tecnología para tratar las gestaciones múltiples, que llegan la mayoría a buen término. A lo largo de la segunda mitad del embarazo, se realizan ecografías periódicas para controlar el crecimiento de los bebés y poder detener las contracciones en el caso de que se presenten antes de tiempo, o adelantar el parto si algo no funciona bien.

Los controles y cuidados son muy importantes especialmente mantener una dieta estricta para prevenir la aparición de diabetes gestacional, así como el exceso de grasa que facilita la aparición de trastornoS como la hipertensión. Aunque se puede engordar algo más que en un embarazo único, en general no conviene sobrepasar los 14 kilos. Cuando aparecen muchas contracciones o el volumen de la panza dificulta la realización de las tareas habituales es aconsejable guardar reposo.

Generalmente casi la mitad de las gestantes dan a luz por vía vaginal sin más problemas que el de realizar el período expulsivo dos veces seguidas. La posición de los bebés es determinante. Cuando la cabeza de los dos está orientada hacia abajo, el parto se desarrolla sin complicaciones, cómo en el caso cuando uno de los chiquitos se sitúa cabeza abajo y el otro de nalgas. Pero en el caso de que los dos se encuentren de nalgas o uno está atravesado horizontalmente, habrá que recurrir a la cesárea. Entre el nacimiento de un bebé y otro pueden transcurrir entre 15 y 20 minutos.

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