VW Beetle Cabriolet

La marca de autos Volkswagen nos presenta el modelo Beetle Cabriolet un auto convertible con el lujo que caracteriza a la marca hecho para los amantes del sol y las aventuras...


No hay nadie que no quiera al Sol.Sea tibio o pálido, o bien ardiente y vital, sin él la vida sería triste y aburrida.El Sol nos llega de muchas formas, incluso en la comida que engullimos, o hasta en el agua que bebemos de los ríos, que bajan de las montañas tras haber subido allá desde su evaporación marina.
Fortalece nuestros huesos y fija las vitaminas. Alumbra callejones y calienta nuestros cuerpos. Da belleza a los paisajes y nos llena de emociones. También nos saca pecas, pero al mismo tiempo, sonrisas.Alegra las mañanas y divierte nuestras noches.¿Noches? ¿El Sol en la noche?
 


Sí, así es como lo ha capturado Volkswagen con su Beetle Cabriolet, un convertible divertido.
Presentando a su más "bebé" en las playas de Miami, plagadas de cuerpos dorados, fiestas callejeras, cocodrilos que realmente muerden y hoteles muy al estilo de los sesentas, VW ha desarrollado lo que todos ya sabíamos que tenía que llegar. Un auto para el Sol.
Escogiendo como marco el hotel Delano (de Madonna) sorprendentemente decorado, y a través de puentes y carreteras donde las motos de la policía de Miami escoltaban las largas y ruidosas caravanas (a todos nos ganó tocar el claxon, para opacar las sirenas) mientras se nos llevaba a un "Drive In" -con palomitas y todo- para culminar en un restaurante de la famosa y ambientadísima Ocean Drive, el lanzamiento del Beetle convertible se convirtió en la fiesta que la ciudad más alegre de Estados Unidos no olvidará jamás.


Y claro que había motivo para festejar. Hacer un auto convertible no significa nada más recortar el toldo y ponerle lona. Se debe trabajar en una estructura sólida para que no se tuerza ni rechine, se diseña un mecanismo que sea fácil (sin dejar de respetar la silueta que en el VW original se hizo famosa, con forma de Z) en el que con sólo oprimir un botón se abren un par de simpatiquísimas aletas en la carrocería para dar paso a los brazos y a la lona. En las operaciones de alzado o recogido del toldo, basta con jalar una palanca en el borde frontal, para soltarlo o asegurarlo al marco superior del parabrisas.
¿Vio que dijimos "recogido" y no "guardado"? Un toldo tan genial como éste no se guarda, porque hay que lucirlo. Y bueno, se dispone de una cubierta (tonneau) por si lo quiere ver más elegante, pero de esconderlo, nada. Bastante guerra les dio a los ingenieros lograr un mecanismo como éste para que nadie lo viera. Es una belleza. Cerrado o abierto. 
 

Pero lo más importante era recapturar -sin copiar- esa sensación de apego que logró este auto en sus encarnaciones anteriores, donde, con su florero a medio tablero, se convirtió en el icono de toda una generación.
Así, ya equipado cada coche con una florecita diferente cada uno, y presumiendo sus colores pastel, tan típicos de hace tres décadas pero que ahora se ven verdaderamente refrescantes y novedosos, partimos a un recorrido donde pudimos apreciar sus demás virtudes, aparte de las históricas.
El Beetle Cabriolet (un estilo de toldo movible que nació desde las carrozas del siglo antepasado) es un auto que -no nos vaya a matar después de todo lo que nos hemos dedicado a ensalzar al Sol- se disfruta aún en la sombra. Ya sea con el toldo arriba, con lo que vemos que VW tuvo especial cuidado de hacerlo aislante e insonoro, gracias a sus dos gruesas capas y sólido mecanismo, o bien con el toldo abajo y las estrellas por encima, el Cabriolet resulta un regreso a la naturaleza, no, a la vida, donde todo es divertido, fresco y saludable.


Pero lo más importante era recapturar -sin copiar- esa sensación de apego que logró este auto en sus encarnaciones anteriores, donde, con su florero a medio tablero, se convirtió en el icono de toda una generación.
Así, ya equipado cada coche con una florecita diferente cada uno, y presumiendo sus colores pastel, tan típicos de hace tres décadas pero que ahora se ven verdaderamente refrescantes y novedosos, partimos a un recorrido donde pudimos apreciar sus demás virtudes, aparte de las históricas.
El Beetle Cabriolet (un estilo de toldo movible que nació desde las carrozas del siglo antepasado) es un auto que -no nos vaya a matar después de todo lo que nos hemos dedicado a ensalzar al Sol- se disfruta aún en la sombra. Ya sea con el toldo arriba, con lo que vemos que VW tuvo especial cuidado de hacerlo aislante e insonoro, gracias a sus dos gruesas capas y sólido mecanismo, o bien con el toldo abajo y las estrellas por encima, el Cabriolet resulta un regreso a la naturaleza, no, a la vida, donde todo es divertido, fresco y saludable.


Equipado con motores de gasolina o diesel y con los más avanzados sistemas de seguridad, el Beetle Cabriolet es digno sucesor de la larga serie de autos convertibles que distinguen a VW como uno de los principales expertos en la materia. VW ha vendido más de un millón de convertibles en su historia,  comenzando con el original de 1949.
Sin embargo, al compartir el bastidor con el Beetle que resulta una de las estructuras más sólidas que hay en su categoría, se logra el mismo efecto de rigidez y confort que hayamos visto en un auto de toldo removible. No hay sacudidas del marco ni jaleos de las salpicaderas. Y ya en plena marcha, el silencio es sepulcral.


Un convertible, como ya decíamos arriba, requiere consideraciones especiales. Una de ellas es la protección anti-vuelco, que por razón natural debe ser mucho más estricta que en autos cerrados. Para ello, VW desarrolló unas barras de protección que se activan sólo cuando los sensores del auto detectan que hay riesgo de volcadura. Saltan y protegen a los ocupantes en menos de un cuarto de segundo (no importa si el toldo está arriba o abajo) pero mientras no se requieren, no afean la linda silueta del auto. Pero, al igual que cualquier otro tipo de auto, el Cabriolet goza también de protecciones para cualquier situación, como bolsas de aire, rieles de seguridad y refuerzos estructurales que lo hacen tan seguro como un auto de alto desempeño. Para todos los gustos, los hay con caja manual o automática, incluso una de seis velocidades para las versiones más altas de la gama.


Pero también tiene equipos para divertirse, como el toca-CD's bajo el apoyabrazos central (que además puede cerrarse con llave), los portavasos reubicables y la pantalla regulable detrás de los asientos delanteros para evitar que se haga un chiflón tras nuestra nuca. Asientos y volante con múltiples posiciones, así como las vistosas vestiduras.En cuanto a la apariencia, qué más podemos decirle que no se aprecie en las fotos del Cabriolet a lo largo de los paisajes de Florida.Y en todas, si se fija, el Sol tiene el papel predominante.Hasta en las de noche.Porque el nuevo Beetle Cabriolet es un coche para toda la vida, la de los recuerdos, la de las fantasías, y la de nuestras aspiraciones.Y, sin duda, para que esa vida, la nuestra, ¡resulte lo más divertida posible!

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